Martes, 15 de Julio del 2025

Del fútbol a la empresa; una guía para aprender a ganar en equipo

¿Es posible que una experiencia exitosa en el ámbito futbolístico pueda trasladarse al ámbito empresarial?

A la mayoría de los argentinos nos encanta el futbol, es algo que vivimos con pasión y que se encuentra muy presente en nuestra cultura, transmitiéndose de generación en generación. En nosotros estaba latente el deseo de que nuestra selección Argentina alcance el éxito en la copa América, coronándose campeona una vez más. Hoy finalmente los argentinos podemos estar felices y disfrutar de un nuevo logro.

Ahora bien, ante un éxito como este cabe preguntarse: ¿Cómo lo lograron? ¿Qué hizo diferente este equipo de tantos otros? ¿Acaso será posible identificar prácticas que puedan trasladarse a otros ámbitos y que permitan alcanzar resultados extraordinarios?

En el ámbito empresarial desde hace mucho tiempo se llevan a cabo prácticas que en sus inicios provenían del ámbito deportivo. Hoy es muy común que en el contexto empresarial se hable de liderazgo, equipos de alto rendimiento, instancias de entrenamiento y procesos de coaching, todo esto hace algunas décadas atrás no era tan común como lo es ahora.

Entendiendo que es posible trasladar practicas exitosas del deporte al ámbito empresarial, entonces adentrémonos en observar y analizar esto que llamo “Una guía para aprender a ganar en equipo.”

#1 EL TALENTO ES NECESARIO PERO INSUFICIENTE CUANDO NO HAY EQUIPO

En el ámbito empresarial es muy común poner el foco y destinar recursos con el objetivo de seleccionar buenos talentos que tengan experiencia en el puesto y en la industria, sin embargo no suele ponerse el mismo foco ni mucho menos destinar importantes recursos en la creación y desarrollo de equipos que rindan eficazmente, de hecho hay empresas importantes que pasan años sin llevar a cabo acciones formativas en favor de generar equipos. Cuando esto es así, lo que se obtiene es un grupo —y no un equipo— que tiene excelentes talentos individuales pero que no logran accionar coordinadamente en equipo por lo que se producen incumplimientos, retrabajos, problemas de comunicación, y que decir de cuando aparecen las luchas de ego y competencia entre pares.

En el deporte ocurre algo similar, no es extraño ya que en ambos casos estamos haciendo referencia a una organización humana que requieren accionar colectivamente para alcanzar objetivos. Pensemos en cuantos equipos hemos visto pasar en la selección Argentina en los que veíamos jugadores extraordinarios que brillaban en sus clubes y que sin embargo en la selección no lograban alcanzar los objetivos propuestos, incluso más, podemos observar también cuantas veces estos extraordinarios jugadores caían derrotados ante rivales que a priori parecían inferiores en términos de calidad y performance individual.

Esto no debería extrañarnos ya que cuando existe en verdad un equipo como base para alcanzar los resultados, tanto los jugadores excepcionales como los que son más terrenales logran sobresalir y tienen mayores herramientas. Este resultado sinérgico es producto de la interacción coordinada y de la colaboración entre pares, es muy diferente a la competencia e incluso rivalidad entre pares. Como se observa en estos casos, el todo es mayor que la suma de las partes ya que en la acción colectiva cada persona obtiene un rendimiento superior.

#2 UN GRUPO SE GENERA EN FORMA ESPONTÁNEA, UN EQUIPO ES UNA CONSTRUCCIÓN

Para generar un grupo basta con reunir personas, de esa manera ya se obtiene el grupo en cuestión. En todo grupo existe un vínculo entre las personas el cual se da por defecto, también existen acciones individuales que se llevan a cabo en pos de alcanzar los objetivos propuestos y el cumplimento de ciertas reglas y normas de convivencia que suelen impartirse por quien conduce al grupo.

Un equipo es algo completamente diferente a lo anterior. Un equipo a diferencia de un grupo, requiere de construcción, desarrollo y consolidación, es decir requiere de una labor para lograr generar ese equipo. Los equipos se sustentan en relaciones de confianza, acciones coordinadas, un propósito en común, valores compartidos, empoderamiento y compromiso.

Patrick Lencioni, experto en el campo la gestión de equipos señala que los integrantes que forman el equipo en cuestión requieren de tres virtudes. A esto lo llama “Las tres virtudes de un jugador ideal de equipo”. Estas son la humildad, el hambre y la empatía.

En la selección Argentina se puede observar que en muchos jugadores y principalmente en el armador del equipo, me refiero al DT. Lionel Scaloni estas virtudes están presentes.

Es observable la humildad que presenta el entrenador Scaloni en sus conferencias de prensa, tanto ante la alegría de un triunfo como ante el dolor de una derrota. Lo mismo se observa cuando frecuentemente escucha a su cuerpo técnico durante cada partido. También es notoria la ambición que ha tenido hasta el momento, primero al tomar el desafío de ser el entrenador del seleccionado argentino sin haber tenido experiencia previa en este puesto y luego ante el accionar enfocado en ganar las diferentes competiciones en las que participó.

La ambición es un estado emocional completamente necesario para todo ser humano que quiera alcanzar metas y objetivos. Como sabemos, los seres humanos somos seres emocionales y nuestras acciones se desprenden de los estados emocionales en los que estamos. La ambición ocupa allí un lugar imprescindible para poder mirar hacia el futuro anhelando algo que colocaremos en nuestra mente como una meta u objetivo al cual dirigiremos nuestras acciones.

Considero además a este estado emocional como un recurso a incorporar en nuestra sociedad ya que si pretendemos un mejor futuro, es necesario que podamos llevar a cabo acciones individuales y colectivas que tengan el potencial de generar aquel futuro deseado.

Muchas veces se cae en el error de confundir la ambición con la avaricia, de esta manera se tiende a etiquetar en forma negativa e incluso evitar vivir en un estado emocional que es completamente necesario para generar un futuro de mayores posibilidades, logros y satisfacción. Así como la contracara de la humildad es la arrogancia, en este caso la contracara de la ambición es un estado de conformidad que conduce inevitablemente hacia la mediocridad.

Finalmente y por ello no menos importante quiero señalar la relevancia que tiene la virtud de la empatía ya que esta nos permite generar relaciones interpersonales que sean de calidad y esto nos conduce a relacionarnos con otras personas en una verdadera conexión emocional. Como podemos inferir esta conexión emocional es imprescindible en un equipo que pretenda alcanzar grandes resultados. Por el contrario, cuando se carece de empatía las personas caen en el egoísmo, en mirarse a sí mismas y esto termina por destruir a cualquier equipo.

Jim Collins, uno de los consultores más respetados del mundo del management menciona en su libro “Empresas que sobresalen” sobre la importancia de que al autobús de las empresas con éxito suban las personas adecuadas. He aquí una cita que nos resalta la importancia de que en la generación de equipos de trabajo forjemos prácticas que se sustenten en valores y virtudes que sirvan para crear una sólida base sobre la cual sea posible trabajar en pos de alcanzar los resultados esperados.

#3 SENTAR LAS BASES PARA ALCANZAR EL ÉXITO

En el ámbito empresarial es muy común encontrar que las personas de la organización se encuentran atrapadas en la vorágine del día a día, en las urgencias y contingencias que hay que resolver, de esta manera se genera un estado de ánimo que elimina la posibilidad de mirar más allá, de pensar y darle forma al futuro que se pretende alcanzar, incluso dejando de lado aquello que resulta importante pero que si no es urgente entonces no es atendido.

Tanto en la empresa como en el deporte existe lo operativo, lo táctico y lo estratégico. En lo operativo se encuentra el día a día, es jugar cada partido. Lo táctico refiere a pensar acciones de corto plazo que contribuyan a alcanzar los objetivos, en este plano se encuentran los cambios y ajustes necesarios para aumentar el desempeño. Lo estratégico refiere a las metas, objetivos y el camino para llegar a ellos, es detenerse a pensar en lo importante.

En este sentido nuevamente cabe resaltar el trabajo del DT. Lionel Scaloni junto a su cuerpo técnico. Fue realmente notorio como el equipo argentino tenía claridad en su estilo de juego y en sus formas (la estrategia), también los cambios tácticos que se realizaban de partido a partido e incluso durante el tiempo de juego (la táctica). Todo esto le ofrecía a los jugadores mayores herramientas para su jugar cada partido (lo operativo).

Alex Ferguson, quien fue entrenador del Manchester United durante veintisiete años menciona en su libro "Liderazgo" que la forma en que se define el éxito contribuye al desarrollo de la excelencia de una organización. Y agrega: “Siempre me preocupé por establecer objetivos a largo plazo.”

A esto me refiero con sentar las bases para alcanzar el éxito. Sentar las bases es establecer un rumbo claro al cual dirigirte, sin esto puedes creer que estas avanzando e incluso pretender acelerar cuando lo que en realidad sucede es que te encuentras girando alrededor de un circulo. Para sentar las bases es imprescindible que definas tu estrategia, dentro de esta se encuentran tus metas, objetivos de largo plazo, como alcanzar estos objetivos y por supuesto un propósito que le otorgue sentido a aquello que harás. Una vez definida la estrategia es oportuno darle una bajada táctica y operativa que te permita para pasar del pensamiento a la acción.

#4 COMBINAR JUVENTUD Y EXPERIENCIA

Esta selección argentina logró combinar la experiencia de jugadores como Lionel Messi y Ángel Di María con la juventud de jugadores como Julián Álvarez de 24 años y Enzo Fernández de 23 años. Esto sin lugar a dudas fue una combinación muy poderosa que hemos podido observar en diferentes partidos en los que los jugadores experimentados aportaban carácter, confianza y tranquilidad, y los jugadores jóvenes aportaban entusiasmo junto con la energía suficiente como para correr en forma incansable durante todo el encuentro.

A esto también hace referencia Alex Ferguson en su famoso libro, expresando al respecto: “Los jóvenes infunden un espíritu fantástico en una organización. Para los jugadores jóvenes no hay nada imposible e intentarán atravesar una valla de alambre de espino, mientras los jugadores veteranos intentan encontrar la puerta. La gente joven siempre conseguirá lo imposible, ya sea en un campo de fútbol, en una empresa o en una organización importante.”

El ex entrenador británico señala también la importancia de rodear a los jóvenes de figuras que tomen el rol de mentores para ellos. “Para un joven, saber que tiene un mentor en el que puede confiar y que se preocupa por él es muy estimulante. El vínculo que se establece entre jugadores es más natural que el de los entrenadores y los jugadores.”

Esta práctica que tan buenos resultados aporta en el futbol también es extrapolable al mundo empresarial ya que las personas con mayor experiencia pueden aportar sabiduría y serenidad en situaciones que se presentan adversas o desafiantes. Y a la vez los jóvenes pueden aportar mayor creatividad, entusiasmo e iniciativa. Una combinación que bien utilizada puede generar resultados extraordinarios.

#5 LIDERAR EN LUGAR DE DIRIGIR

Tanto en el futbol como en el ámbito empresarial con frecuencia se impone la jerarquía, vemos la figura del director técnico, del capitán o en la empresa de los directores y gerentes. Como podemos observar, no todo director técnico, capitán, director de empresa o gerente es líder. Asimismo cuando esta jerarquía viene acompañada por el liderazgo, las diferencias son notables.

En estos tiempos es muy común llamar líder a cualquier persona que tiene un cargo importante, como si el cargo viniese acompañado por la habilidad para liderar, esto es un grave error. El liderazgo es una habilidad social, es la capacidad para poder influir positivamente en otras personas obteniendo un compromiso genuino.

Si bien existen personas que tienen una habilidad innata para el ejercicio del liderazgo, también es cierto que como toda habilidad esta es entrenable y se puede desarrollar. Y en esto quiero resaltar al mismo Lionel Messi quien siempre fue un extraordinario jugador, un fuera de serie, pero no siempre fue un líder. Hoy se lo ve líder, asumiendo la responsabilidad sin que le pese, siendo un pilar importante para cada integrante del equipo, empoderando a sus compañeros y transmitiéndoles confianza. Del mismo modo se observa el compromiso genuino de cada integrante del equipo para con su líder, buscando darlo todo y queriendo ayudar para lograr el propósito que tienen en común.

Que importante es distinguir este asunto, cuantas veces tanto en el futbol como en el ámbito empresarial se dirige a las personas a través del estricto cumplimiento de tareas, normas y reglas impuestas, ejerciendo además un control que en ocasiones resulta tan abrumador para las personas que prefieren irse de la organización. Es posible dirigir a las personas mediante órdenes para que hagan aquello que queres, pero no puedes lograr que den lo mejor de sí, no puedes obtener su compromiso en forma genuina por medio del modelo de mando y control. Solo es posible obtener el compromiso genuino de las personas y lograr que den lo mejor de sí cuando te convertís en líder, cuando esto ocurre las personas no estarán cumpliendo tus ordenes, estarán ayudándote a ganar y alcanzar los propósitos que tienen en común.

Reflexión final

A modo de reflexión final quiero enfatizar en que generar un equipo ganador es un desafío mayúsculo, pero sin este no es posible alcanzar resultados extraordinarios. En general requiere de un cambio cultural que comienza por uno mismo, por cambiar nuestros propios preconceptos, creencias y hábitos. De esta nueva concepción emerge una nueva manera de liderar, generando un entorno saludable para crear, desarrollar y consolidar un equipo, diseñando un ecosistema con valores compartidos, estados emocionales positivos que impulsen las acciones colectivas en pos de alcanzar los propósitos que se tienen en común y logrando que cada persona en verdad quiera pertenecer al equipo, dando lo mejor de sí y comprometiéndose en forma genuina para ayudar al equipo a ganar.

¿Te animas a poner esto en práctica?