Viernes, 13 de Noviembre del 2020

El problema de la falta de tiempo

El problema del tiempo es un tema recurrente en personas de diferentes países, profesiones u ocupaciones y siempre un tema de preocupación que sale a la luz en entrenamientos, programas formativos e incluso durante las sesiones de Coaching.

Frecuentemente escucho la frase: “Me encantaría hacer….., pero lamentablemente no tengo tiempo” o “Ando muy atareado/a y no tengo ni tiempo para mí mismo/a”

Me resulta interesante reflexionar y analizar estas frases, ya que como los Coaches sabemos, las palabras que usamos no son inocentes. Por supuesto que estas frases bien podrían ser una excusa cuando en verdad no tenemos la intención de hacer algo pero preferimos no ser sinceros y justificarnos con una expresión así. Pero muchas veces si tenemos verdaderamente la intención de hacer algo, incluso algo que puede ser muy gratificante para nuestra vida y realmente lo queremos, pero pareciera que no tenemos el tiempo suficiente para hacer aquello que tanto queremos o deseamos.

A veces incluso aparecen frases como: “Me gustaría que los días duraran más horas”

En el fondo sabemos perfectamente que aunque los días duraran más horas, tampoco tendríamos tiempo para aquello que decimos querer y que no podemos hacer. Pero que sucede si en lugar de decir “no tengo tiempo para…” más bien decimos “no me doy el tiempo para…” o “en este momento mis prioridades son….” Nuevamente, el lenguaje que usamos no es inocente.

En la expresión de “no tengo tiempo” lo que hacemos es colocarnos en modo de víctima, sin asumir responsabilidad en que somos nosotros quienes tomamos decisiones sobre qué hacer y qué no hacer en nuestra vida, incluso si decimos que son otras personas las que nos “cargan” con ocupaciones, somos nosotros mismos quienes estamos tomando la decisión de dejar a otras personas utilizar nuestro tiempo, ya sea para agradarles, para sentirnos reconocidos o para demostrar que somos competentes.

Cuando decimos: “en este momento mis prioridades son…” entonces allí ponemos absoluta responsabilidad en nosotros mismos, haciéndonos cargo de que somos nosotros quienes tomamos las decisiones. Allí no hay lugar a excusas ni justificaciones, solo hay lugar para asumir la responsabilidad de nuestra propia vida. El problema no es la falta de tiempo, el problema es identificar cuáles son nuestras prioridades en la vida. ¿Estamos nosotros mismos dentro de nuestra lista de prioridades?

O más que vivir nuestra vida, estamos sobreviviendo, cumpliendo con un montón de tareas donde la mayoría de ellas carecen de sentido pero “llenan” nuestro tiempo, nuestros “vacíos”. Elegimos “no tener tiempo” y estar cargados de tareas sin sentido porque eso mismo nos otorga el beneficio de “no parar a pensar sobre nuestra vida”. Cuando corremos y corremos por la vida estamos evitando detenernos y preguntarnos acerca de aquello que verdaderamente nos importa.

En un principio parecía que la cuarentena y el trabajar virtualmente “nos daría más tiempo”, de nuevo como si el tiempo fuese algo “que se nos da”. Hoy podemos ver que poco ha cambiado, que de alguna manera encontramos como “llenar” cada minuto de nuestro día, repletos de ocupaciones y tareas. Llenos de adrenalina en nuestro sistema para seguir corriendo y corriendo, sin detenernos a pensar, respirando casi todo el día de forma agitada, con dificultades para dormir en muchos casos; todas grandes demostraciones de que elegimos llenarnos de tareas evitando detenernos y preguntarnos acerca de aquello que verdaderamente nos importa en la vida. ¿Vivimos nuestra vida?

O simplemente estamos sobreviviendo, siendo una pieza de una gran máquina y cumpliendo tareas. Llenos de ocupaciones y con un montón de “prioridades”, pero sin lugar para nosotros mismos dentro de esa lista de prioridades. Siempre tenemos una elección acerca de cómo vivir (o sobrevivir). Podemos elegir ser maquinas cumplidoras de tareas, llenos de esa adrenalina que el “andar corriendo” nos otorga, llenos de ansiedad por cumplir con todo, realizando una acción presente y pensando en la tarea siguiente. Corriendo cada día hasta que nuestro sistema colapse, hasta que nuestros cuerpos digan “basta”.

Cuando nos excusamos en el tiempo, dejando de lado aquello que verdaderamente nos importa, cuando decidimos correr para no frenar a pensar sobre nuestra vida, allí estamos desperdiciando lo único que tenemos en verdad que es nuestro presente, allí estamos en sobre-vida.

Algunas de las principales causas observadas en relación a no asignar o asignar mal las prioridades son:

 - Buscar agradar o satisfacer a todo el mundo.

 - No saber decir “no”.

 - Sobre exigencia o perfeccionismo.

 - Falta de autoconfianza.

 - No saber delegar.

 

¿Qué se puede hacer al respecto?

Un buen primer paso es comenzar a asignar prioridades. Para ello te daré algunas pautas que pueden ser de utilidad:

1)     Diferenciar aquello que es urgente de lo que no lo es. Una pregunta muy sencilla en relación a eso puede ser: ¿Qué puede ocurrir si no lo hago ahora? Si la respuesta es nada, no es urgente. Si verdaderamente es algo urgente, es necesario realizarlo en ese preciso momento.

2)     Identificar que actividades son importantes pero no son urgentes. Aquí se encuentran las metas a largo plazo, los objetivos personales y profesionales, aprovechar ciertas oportunidades o crear nuevas posibilidades, la formulación de estrategias para alcanzar los objetivos y el cuidado de las relaciones.

3)     Aprender a rechazar o delegar tareas que no son urgentes, ni importantes. En la actualidad existen infinidad de distractores como las redes sociales, interrupciones, mensajes, reuniones irrelevantes, entre muchos otros. Una pregunta muy sencilla: ¿Cuánto tiempo estas dedicando a este tipo de actividades?

4)     Aprender a decir “No” a las trivialidades. Tu tiempo es tu vida, ¿quieres malgastar tu vida? En ocasiones perdemos cantidad de tiempo valioso de nuestra vida en internet viendo y compartiendo “memes”, videos sin sentido y chismes.

Existe una Ley conocida como Ley de Murphy que plantea lo siguiente: “El esfuerzo dedicado a una decisión es inversamente proporcional a su importancia” (Murphy, 2013). De acuerdo con esta ley, las decisiones importantes, reciben menos atención que aquellas decisiones más triviales.

Es importante reconocer que todo el tiempo estamos tomando decisiones ya sean conscientes o inconscientes, todo lo que hacemos nació antes en una decisión y lo más importante es que con cada decisión que tomamos estamos creando nuestro futuro, entonces ¿Qué clase de decisiones estas tomando para tu vida? ¿Estás viviendo tu vida o estas en sobre-vida?