El problema de la falta de tiempo
El problema del tiempo es un tema recurrente en personas de
diferentes países, profesiones u ocupaciones y siempre un tema de preocupación
que sale a la luz en entrenamientos, programas formativos e incluso durante las
sesiones de Coaching.
Frecuentemente escucho la frase: “Me encantaría hacer…..,
pero lamentablemente no tengo tiempo” o “Ando muy atareado/a y no tengo ni
tiempo para mí mismo/a”
Me resulta interesante reflexionar y analizar estas frases,
ya que como los Coaches sabemos, las palabras que usamos no son inocentes. Por
supuesto que estas frases bien podrían ser una excusa cuando en verdad no
tenemos la intención de hacer algo pero preferimos no ser sinceros y
justificarnos con una expresión así. Pero muchas veces si tenemos
verdaderamente la intención de hacer algo, incluso algo que puede ser muy
gratificante para nuestra vida y realmente lo queremos, pero pareciera que no
tenemos el tiempo suficiente para hacer aquello que tanto queremos o deseamos.
A veces incluso aparecen frases como: “Me gustaría que los
días duraran más horas”
En el fondo sabemos perfectamente que aunque los días
duraran más horas, tampoco tendríamos tiempo para aquello que decimos querer y
que no podemos hacer. Pero que sucede si en lugar de decir “no tengo tiempo
para…” más bien decimos “no me doy el tiempo para…” o “en este momento mis
prioridades son….” Nuevamente, el lenguaje que usamos no es inocente.
En la expresión de “no tengo tiempo” lo que hacemos es
colocarnos en modo de víctima, sin asumir responsabilidad en que somos nosotros
quienes tomamos decisiones sobre qué hacer y qué no hacer en nuestra vida,
incluso si decimos que son otras personas las que nos “cargan” con ocupaciones,
somos nosotros mismos quienes estamos tomando la decisión de dejar a otras
personas utilizar nuestro tiempo, ya sea para agradarles, para sentirnos
reconocidos o para demostrar que somos competentes.
Cuando decimos: “en este momento mis prioridades son…”
entonces allí ponemos absoluta responsabilidad en nosotros mismos, haciéndonos
cargo de que somos nosotros quienes tomamos las decisiones. Allí no hay lugar a
excusas ni justificaciones, solo hay lugar para asumir la responsabilidad de
nuestra propia vida. El problema no es la falta de tiempo, el problema es
identificar cuáles son nuestras prioridades en la vida. ¿Estamos nosotros
mismos dentro de nuestra lista de prioridades?
O más que vivir nuestra vida, estamos sobreviviendo,
cumpliendo con un montón de tareas donde la mayoría de ellas carecen de sentido
pero “llenan” nuestro tiempo, nuestros “vacíos”. Elegimos “no tener tiempo” y
estar cargados de tareas sin sentido porque eso mismo nos otorga el beneficio
de “no parar a pensar sobre nuestra vida”. Cuando corremos y corremos por la
vida estamos evitando detenernos y preguntarnos acerca de aquello que
verdaderamente nos importa.
En un principio parecía que la cuarentena y el trabajar
virtualmente “nos daría más tiempo”, de nuevo como si el tiempo fuese algo “que
se nos da”. Hoy podemos ver que poco ha cambiado, que de alguna manera encontramos
como “llenar” cada minuto de nuestro día, repletos de ocupaciones y tareas.
Llenos de adrenalina en nuestro sistema para seguir corriendo y corriendo, sin
detenernos a pensar, respirando casi todo el día de forma agitada, con
dificultades para dormir en muchos casos; todas grandes demostraciones de que
elegimos llenarnos de tareas evitando detenernos y preguntarnos acerca de
aquello que verdaderamente nos importa en la vida. ¿Vivimos nuestra vida?
O simplemente estamos sobreviviendo, siendo una pieza de una
gran máquina y cumpliendo tareas. Llenos de ocupaciones y con un montón de
“prioridades”, pero sin lugar para nosotros mismos dentro de esa lista de
prioridades. Siempre tenemos una elección acerca de cómo vivir (o sobrevivir).
Podemos elegir ser maquinas cumplidoras de tareas, llenos de esa adrenalina que
el “andar corriendo” nos otorga, llenos de ansiedad por cumplir con todo,
realizando una acción presente y pensando en la tarea siguiente. Corriendo cada
día hasta que nuestro sistema colapse, hasta que nuestros cuerpos digan
“basta”.
Cuando nos excusamos en el tiempo, dejando de lado aquello
que verdaderamente nos importa, cuando decidimos correr para no frenar a pensar
sobre nuestra vida, allí estamos desperdiciando lo único que tenemos en verdad
que es nuestro presente, allí estamos en sobre-vida.
Algunas de las principales causas observadas en relación a
no asignar o asignar mal las prioridades son:
- Buscar agradar o
satisfacer a todo el mundo.
- No saber decir
“no”.
- Sobre exigencia o
perfeccionismo.
- Falta de
autoconfianza.
- No saber delegar.
¿Qué se puede hacer al respecto?
Un buen primer paso es comenzar a asignar prioridades. Para
ello te daré algunas pautas que pueden ser de utilidad:
1) Diferenciar
aquello que es urgente de lo que no lo es. Una pregunta muy sencilla en
relación a eso puede ser: ¿Qué puede ocurrir si no lo hago ahora? Si la
respuesta es nada, no es urgente. Si verdaderamente es algo urgente, es
necesario realizarlo en ese preciso momento.
2) Identificar que
actividades son importantes pero no son urgentes. Aquí se encuentran las metas
a largo plazo, los objetivos personales y profesionales, aprovechar ciertas
oportunidades o crear nuevas posibilidades, la formulación de estrategias para
alcanzar los objetivos y el cuidado de las relaciones.
3) Aprender a
rechazar o delegar tareas que no son urgentes, ni importantes. En la actualidad
existen infinidad de distractores como las redes sociales, interrupciones,
mensajes, reuniones irrelevantes, entre muchos otros. Una pregunta muy
sencilla: ¿Cuánto tiempo estas dedicando a este tipo de actividades?
4) Aprender a
decir “No” a las trivialidades. Tu tiempo es tu vida, ¿quieres malgastar tu
vida? En ocasiones perdemos cantidad de tiempo valioso de nuestra vida en
internet viendo y compartiendo “memes”, videos sin sentido y chismes.
Existe una Ley conocida como Ley de Murphy que plantea lo siguiente: “El esfuerzo dedicado a una decisión es inversamente proporcional a su importancia” (Murphy, 2013). De acuerdo con esta ley, las decisiones importantes, reciben menos atención que aquellas decisiones más triviales.
Es importante reconocer que todo el tiempo estamos tomando decisiones ya sean conscientes o inconscientes, todo lo que hacemos nació antes en una decisión y lo más importante es que con cada decisión que tomamos estamos creando nuestro futuro, entonces ¿Qué clase de decisiones estas tomando para tu vida? ¿Estás viviendo tu vida o estas en sobre-vida?