Cambiando, Aprendiendo Y Reinventándonos
La educación consiste principalmente en lo que hemos
desaprendido. - Mark Twain
Durante los primeros años en la vida de una persona, la misma aprende imitando a los adultos que le rodean. Las neuronas espejo y la emoción de la curiosidad están mas encendidas que nunca y le permiten al ser humano descubrir como es el mundo al que ha llegado. Aprender es un proceso fundamental para nuestra vida ya que a través del aprendizaje adquirimos el lenguaje e incorporamos la cultura, esto nos permite comunicarnos con otros, identificar lo que es adecuado y lo que no, también nos permite explorar lo que es posible para nosotros en el mundo en el que habitamos.
Cuando iniciamos en el aprendizaje formal y tradicional
dentro de un sistema (sistema educativo), se nos enseña a aprender conceptos,
memorizar, valorar respuestas únicas y adecuadas. De esta manera se forma a las
personas con base en aprendizajes que fueron útiles en el pasado en lugar de
prepararlas para el futuro. Se educa para la repetición de definiciones en
lugar de educar para la adaptación y la innovación. El sistema educativo gira
en torno a enseñar conceptos y a aprender cómo hacer algo determinado.
Reconociendo que vivimos en un mundo en el que la constante
es el cambio y que a su vez, este cambio que antes era lento, lineal y
paulatino ahora es acelerado, sistémico y exponencial. La pregunta que surge
es: ¿sigue siendo efectivo aprender cómo se hace algo determinado?
Podemos darnos cuenta de que si aprendemos a hacer algo
determinado y esto sufre un cambio, aquel aprendizaje puede quedar obsoleto.
Los tiempos cambian y lo que hasta ayer tuvo éxito, puede que hoy sea gran
parte del problema.
Desde este punto es que consideramos que aprender es
incorporar nuevas habilidades. Y necesitamos aprender nuevas habilidades para
poder lograr un objetivo que hasta el momento no podemos lograr. El núcleo de
todo proceso de aprendizaje es la transformación de acciones inefectivas en
acciones efectivas.
En un mundo de cambios acelerados las personas que
desarrollen la sensibilidad para aprender constantemente y lograr adaptarse,
como así también la habilidad para colaborar en redes de relaciones basadas en
la confianza, aportando valor a todas las partes involucradas y abriendo espacios
de posibilidades podrán reinventarse una y otra vez para seguir siendo
relevantes y creando valor para la sociedad, solo así podrán ser parte del
futuro.
Y existe un camino para aprender a aprender. Este camino
requiere de la actitud de ser protagonista, tener una visión y comprometerse a
transitar por el sendero del aprendizaje.
El primer paso es ser protagonista y comprometerse a
desarrollar las competencias necesarias. Lo contrario a esto es ponerse en rol
de víctima y decir simplemente que "es imposible de lograr" o que
"es muy difícil", sin hacer siquiera el más mínimo esfuerzo. En
cambio el protagonista abre un mundo de posibilidades, mira cada situación como
una posibilidad de aprendizaje. Para ello, es importante admitir que uno no
sabe, el no saber es una declaración fundamental que genera el espacio
necesario para incorporar algo nuevo, es reconocerse aprendiz y poseer una
actitud humilde, asumiendo el compromiso necesario para aprender.
El segundo paso es tener una visión.
En la película de "Alicia en el País de las
Maravillas" podemos observar cuando Alicia se encuentra perdida y le pide
ayuda al sonriente Gato de Cheshire:
— Gatito, ¿qué dirección debería tomar?
— Eso depende de adónde quieras ir.
— No sé muy bien adónde quiero ir, confiesa Alicia.
— Entonces no importa qué dirección tomes, concluye
sabiamente el gato.
Podemos observar en el ejemplo citado que para ir hacia
determinado lugar o en busca de un objetivo, lo primero es establecer una
visión de que se busca y como poder alcanzarlo. Así como cuando uno se sube a
un auto para emprender un viaje, lo primero es tener en claro a que destino
desea llegar, a partir de allí uno puede incluso marcar en el GPS la ruta más
favorable para llegar a ese destino. Establecer una visión es hacer esto mismo
con cualquier objetivo que se pretenda logar. Es fundamental tener una visión y
fijar objetivos coherentes con la misma. Sin una visión, todos los caminos dan
lo mismo, es como navegar un barco sin rumbo y en el que dejamos que sea el
viento quien decidirá el rumbo. Sin una visión, uno queda a la deriva.
Se dice que en una entrevista a Diane Disney Miller, una de
las hijas de Walt Disney, un periodista le pregunto años después del
fallecimiento de su padre si lamentaba que el se haya muerto sin haber visto su
obra terminada, refiriéndose a Walt Disney World que se inauguró en 1971, a lo
que ella contestó:
— Si tú lo ves hoy, es porque él lo vio primero.
El tercer paso es comprometerse a transitar por el sendero
del aprendizaje.
El mundo está cambiando a una velocidad nunca antes vista y los factores globales generan múltiples interconexiones y efectos en forma dinámica, lo que imposibilita predecir qué sucederá, incluso generando diferentes escenarios de probabilidad. A esto le llamamos incertidumbre, complejidad, ambigüedad y volatilidad (VICA). Ya nada es como antes ni volverá a serlo, el mundo está cambiando, seguirá cambiando en forma acelerada y esto es lo único de lo que podemos estar seguros.
En un mundo VICA, la información puede ser condición
necesaria, pero insuficiente. En un mundo donde la constante es el cambio radica
especial importancia el saber cómo aprender nuevas habilidades, esto le
permitirá a personas (y organizaciones) ser flexibles y adaptarse a los
cambios.
Yuval Noah Harari, historiador y escritor israelí, nos dice: Lo que vamos a enfrentar es una sucesión de revoluciones en el mercado laboral, en las relaciones, en la política y en otros ámbitos de la vida. Hay que tener presente que mucho de lo que hoy aprendemos podría dejar de ser relevante en 20 o 30 años, así que, sea lo que sea aquello que uno haga, también tendría que invertir en el desarrollo de la inteligencia emocional, el equilibrio mental y la capacidad de mantenerse cambiando, aprendiendo y reinventándose a lo largo de la vida.
Personas (y organizaciones) han de ser sensibles al entorno, para aprender del mismo y lograr adaptarse o reinventarse e innovar. Es de suma importancia adquirir habilidades que permitan adaptarse a un futuro impredecible.