Jueves, 7 de Marzo del 2019

Cambiando, Aprendiendo Y Reinventándonos

La educación consiste principalmente en lo que hemos desaprendido. - Mark Twain

Durante los primeros años en la vida de una persona, la misma aprende imitando a los adultos que le rodean. Las neuronas espejo y la emoción de la curiosidad están mas encendidas que nunca y le permiten al ser humano descubrir como es el mundo al que ha llegado. Aprender es un proceso fundamental para nuestra vida ya que a través del aprendizaje adquirimos el lenguaje e incorporamos la cultura, esto nos permite comunicarnos con otros, identificar lo que es adecuado y lo que no, también nos permite explorar lo que es posible para nosotros en el mundo en el que habitamos.

Cuando iniciamos en el aprendizaje formal y tradicional dentro de un sistema (sistema educativo), se nos enseña a aprender conceptos, memorizar, valorar respuestas únicas y adecuadas. De esta manera se forma a las personas con base en aprendizajes que fueron útiles en el pasado en lugar de prepararlas para el futuro. Se educa para la repetición de definiciones en lugar de educar para la adaptación y la innovación. El sistema educativo gira en torno a enseñar conceptos y a aprender cómo hacer algo determinado.

Reconociendo que vivimos en un mundo en el que la constante es el cambio y que a su vez, este cambio que antes era lento, lineal y paulatino ahora es acelerado, sistémico y exponencial. La pregunta que surge es: ¿sigue siendo efectivo aprender cómo se hace algo determinado?

Podemos darnos cuenta de que si aprendemos a hacer algo determinado y esto sufre un cambio, aquel aprendizaje puede quedar obsoleto. Los tiempos cambian y lo que hasta ayer tuvo éxito, puede que hoy sea gran parte del problema.

Desde este punto es que consideramos que aprender es incorporar nuevas habilidades. Y necesitamos aprender nuevas habilidades para poder lograr un objetivo que hasta el momento no podemos lograr. El núcleo de todo proceso de aprendizaje es la transformación de acciones inefectivas en acciones efectivas.

En un mundo de cambios acelerados las personas que desarrollen la sensibilidad para aprender constantemente y lograr adaptarse, como así también la habilidad para colaborar en redes de relaciones basadas en la confianza, aportando valor a todas las partes involucradas y abriendo espacios de posibilidades podrán reinventarse una y otra vez para seguir siendo relevantes y creando valor para la sociedad, solo así podrán ser parte del futuro.

Y existe un camino para aprender a aprender. Este camino requiere de la actitud de ser protagonista, tener una visión y comprometerse a transitar por el sendero del aprendizaje.

El primer paso es ser protagonista y comprometerse a desarrollar las competencias necesarias. Lo contrario a esto es ponerse en rol de víctima y decir simplemente que "es imposible de lograr" o que "es muy difícil", sin hacer siquiera el más mínimo esfuerzo. En cambio el protagonista abre un mundo de posibilidades, mira cada situación como una posibilidad de aprendizaje. Para ello, es importante admitir que uno no sabe, el no saber es una declaración fundamental que genera el espacio necesario para incorporar algo nuevo, es reconocerse aprendiz y poseer una actitud humilde, asumiendo el compromiso necesario para aprender.


El segundo paso es tener una visión.

En la película de "Alicia en el País de las Maravillas" podemos observar cuando Alicia se encuentra perdida y le pide ayuda al sonriente Gato de Cheshire:

— Gatito, ¿qué dirección debería tomar?

— Eso depende de adónde quieras ir.

— No sé muy bien adónde quiero ir, confiesa Alicia.

— Entonces no importa qué dirección tomes, concluye sabiamente el gato.


Podemos observar en el ejemplo citado que para ir hacia determinado lugar o en busca de un objetivo, lo primero es establecer una visión de que se busca y como poder alcanzarlo. Así como cuando uno se sube a un auto para emprender un viaje, lo primero es tener en claro a que destino desea llegar, a partir de allí uno puede incluso marcar en el GPS la ruta más favorable para llegar a ese destino. Establecer una visión es hacer esto mismo con cualquier objetivo que se pretenda logar. Es fundamental tener una visión y fijar objetivos coherentes con la misma. Sin una visión, todos los caminos dan lo mismo, es como navegar un barco sin rumbo y en el que dejamos que sea el viento quien decidirá el rumbo. Sin una visión, uno queda a la deriva.

Se dice que en una entrevista a Diane Disney Miller, una de las hijas de Walt Disney, un periodista le pregunto años después del fallecimiento de su padre si lamentaba que el se haya muerto sin haber visto su obra terminada, refiriéndose a Walt Disney World que se inauguró en 1971, a lo que ella contestó:

— Si tú lo ves hoy, es porque él lo vio primero.

 

El tercer paso es comprometerse a transitar por el sendero del aprendizaje.

El mundo está cambiando a una velocidad nunca antes vista y los factores globales generan múltiples interconexiones y efectos en forma dinámica, lo que imposibilita predecir qué sucederá, incluso generando diferentes escenarios de probabilidad. A esto le llamamos incertidumbre, complejidad, ambigüedad y volatilidad (VICA). Ya nada es como antes ni volverá a serlo, el mundo está cambiando, seguirá cambiando en forma acelerada y esto es lo único de lo que podemos estar seguros.

En un mundo VICA, la información puede ser condición necesaria, pero insuficiente. En un mundo donde la constante es el cambio radica especial importancia el saber cómo aprender nuevas habilidades, esto le permitirá a personas (y organizaciones) ser flexibles y adaptarse a los cambios.

Yuval Noah Harari, historiador y escritor israelí, nos dice: Lo que vamos a enfrentar es una sucesión de revoluciones en el mercado laboral, en las relaciones, en la política y en otros ámbitos de la vida. Hay que tener presente que mucho de lo que hoy aprendemos podría dejar de ser relevante en 20 o 30 años, así que, sea lo que sea aquello que uno haga, también tendría que invertir en el desarrollo de la inteligencia emocional, el equilibrio mental y la capacidad de mantenerse cambiando, aprendiendo y reinventándose a lo largo de la vida.

Personas (y organizaciones) han de ser sensibles al entorno, para aprender del mismo y lograr adaptarse o reinventarse e innovar. Es de suma importancia adquirir habilidades que permitan adaptarse a un futuro impredecible.