Miércoles, 12 de Enero del 2022

Como el Liderazgo puede ayudar a tu PyME

Decidí escribir sobre Liderazgo como resultado de una encuesta que hice en LinkedIn, en ella las personas de mi red votaron esta opción como algo relevante para sus empresas. Es un gran desafío escribir sobre este tema del que ya se ha escrito una gran cantidad de material, en este momento al Googlear la palabra Liderazgo aparecen 291.000.000 de resultados. Dado esto, en este artículo me propongo escribir un mensaje que sea acorde al empresario PyME y en el que pueda encontrar un sentido de aplicación para su empresa.

Naturalmente que no voy a ser quien le explique a un empresario lo que es llevar adelante una empresa, cuales son los desafíos, ni cómo gestionar eficazmente en una pandemia. Sin embargo, en mi labor como consultor observo algunos errores que se cometen con frecuencia. En la mayoría de las empresas PyMES sus dueños y quienes tienen como responsabilidad dirigir a la organización se encuentran muy ocupados con la operación diaria, en parte esto ocurre por contar con una estructura limitada pero principalmente ocurre porque quienes hoy dirigen la empresa son quienes en su momento la crearon y conocen mejor que nadie a sus clientes, proveedores y productos o servicios, esto hace que quieran seguir estando muy presentes en el día a día y les cueste delegar estas funciones.

Sin embargo, al estar atendiendo constantemente la operación diaria es muy difícil que su empresa se desarrolle ya que la organización requiere de alguien que la dirija, que marque el rumbo a seguir y que facilite la coordinación de acciones en los equipos de trabajo. Es como si en un equipo de futbol el técnico quisiera meterse a jugar en lugar de coordinar a sus equipos y pensar la estrategia para ganar. Esto mismo ocurre en la empresa, si quien la dirige se encuentra “jugando dentro del campo” podrán pasar por enfrente oportunidades del tamaño de un elefante y no podrá verlas por estar focalizado en la operación diaria.

Toda empresa necesita a alguien que la dirija, si el empresario no está disponible, esta queda a la deriva. Por este motivo es que si usted quiere que su empresa se desarrolle es momento de asumir nuevas funciones y responsabilidades, dejando otras atrás. En otras palabras, es momento de liderar a su empresa y a su gente. Un empresario que lidera a su empresa, se encuentra enfocado en la estrategia y en cómo llevar a su empresa hacia un nivel más alto, como aportar más valor a sus clientes y como coordinar en forma más efectiva a sus equipos.

Otro error que se comete con frecuencia es ejercer la dirección de la empresa como “el gran jefe” en lugar de liderar la empresa, la diferencia en esto es radical.

Mientras que un jefe busca siempre tener la razón, el líder escucha con empatía.

Mientras que un jefe da órdenes, un líder moviliza a su gente a través de preguntas, acuerdos y compromisos.

Mientras que un jefe dirige mediante reglas y mecanismos de control, un líder inspira a través de valores.

Mientras que un jefe genera cada vez más mecanismos de control, un líder genera compromiso y responsabilidad.

Mientras que a un jefe le cumplen por obediencia a su autoridad, a un líder lo acompañan por convicción.

Un jefe controla a su gente y las limita, sin darse cuenta que de esta manera también está limitando el desarrollo de su empresa. Un líder confía en su gente y les anima a crecer, generando así una sinergia que beneficia a su empresa.

Un líder no busca que lo sigan, un verdadero líder promueve nuevos líderes, ¿lo bajamos a la práctica?

Un empresario PyME que es líder, promueve gerentes que sean líderes, los que a su vez promueven jefes que sean líderes y estos por su parte promueven colaboradores que sean líderes, por supuesto cada quien de acuerdo a su función.

Muchas veces los dueños concentran la toma de decisiones sin escuchar demasiado y más que liderar cumplen con un rol de jefe, ejerciendo un control que limita en lugar de llevar a cabo un liderazgo que promueva el desarrollo de sus colaboradores y los inspire a crecer. En una empresa, es posible lograr que los colaboradores hagan algo por obligación, de esa manera se puede lograr cumplir con lo establecido pero ni un poco más. Una empresa en la que su gente simplemente cumple con lo que se debe es una empresa que logra seguir con vida pero no se desarrolla, ocasionalmente podrá crecer aprovechando alguna oportunidad pero todo esto será en forma pasajera. Es como quien se conforma con subir con la marea sin darse cuenta de que también caerá con ella.

El líder no es un ser omnipotente, el líder es un ser humano, en la cultura Argentina solemos creer erróneamente en los lideres salvadores, tanto en la política como en la empresa y hasta en un equipo de futbol. Esta creencia trae consigo grandes frustraciones, un país potencialmente rico que no lo es, una empresa que podría desarrollarse pero no lo hace, un equipo que podría ser campeón pero no lo es.

El líder no es un ser omnipotente, el líder es un ser humano y no busca que lo sigan, un verdadero líder promueve nuevos líderes.

Un empresario que lidera en su empresa no pretende que su gente haga algo por obligación sino que los inspira a que lo hagan por convicción y compromiso. Es similar a una familia en el sentido de que un padre o una madre pueden lograr que sus hijos hagan algo por obligación pero muy diferente es lograr que sus hijos hagan algo porque quieren hacerlo, porque así lo sienten, porque comparten valores, esto es inspirarlos a que lo hagan por convicción y compromiso.

Como hincha de Boca recuerdo aquellas gloriosas épocas de Carlos Bianchi, un líder fuera de la cancha que promovía lideres dentro de ella y así obtenía un equipo comprometido a dar lo mejor de sí. Hoy esta época gloriosa la vive River, un equipo que tiene lideres dentro del campo de juego como Enzo Pérez, jugadores líderes en el banco como Ponzio y un técnico que como líder promueve líderes, claramente me refiero a Marcelo Gallardo, y podría continuar si pensamos en Enzo Francescoli, un líder que confió en Gallardo para que se convierta en el líder que hoy es.

A la hora de liderar equipos, existen ciertos elementos que caracterizan a un gran equipo y la tarea del líder es promoverlos.

Uno de estos elementos es contar con un propósito compartido.

En la mayoría de las PyMES, las personas tienen tareas que realizar pero no cuentan con un propósito, esto trae consigo una pérdida de sentido y un accionar rutinario que en el tiempo genera improductividad e incluso altos niveles de rotación. Todas las personas sentimos la necesidad de contribuir, de aportar valor en algo, esto le otorga sentido a nuestra vida y a nuestra existencia. Un claro ejemplo de esto son las actividades de voluntariado, ¿Por qué una persona destinaria parte de su tiempo a hacer algo a cambio de nada?

Claramente no es a cambio de nada, es a cambio de contribuir en la realización de una causa y con ciertos valores compartidos, algo que le otorga sentido a nuestra vida. Cabe señalar que estas actividades de voluntariado en el fondo son organizaciones que en su funcionamiento no difieren demasiado de una empresa, ambas tienen cierta estructura, jerarquías y objetivos que cumplir, solo que tienen como característica no tener fines de lucro.

Existe una famosa frase de Antoine de Saint-Exupéry que resalta muy bien la importancia de contar con un propósito: “Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo. Evoca primero en los hombres y mujeres el anhelo del mar libre y ancho.”

Existe otro elemento que es imprescindible, las emociones potenciadoras.

Todo lo que hacemos (y lo que no hacemos o dejamos de hacer) e incluso lo que pensamos está dirigido por nuestro mundo emocional. El Dr. Daniel López Rosetti lo afirma de la siguiente manera cuando dice: “No somos seres racionales, somos seres emocionales que razonan.”

Cuando en la empresa vivimos y experimentamos emociones potenciadoras como la alegría al celebrar los logros y al relacionarnos con personas que apreciamos, la empatía al reconocer y comprender el sentimiento de otras personas y vibrar con él. Incluso cuando nuestro accionar viene impulsado por la ambición del buen éxito, aquel que se logra gracias al esfuerzo y la dedicación. Allí la empresa se convierte en un espacio que promueve el compromiso y en el que se generan resultados extraordinarios.

Por último, existe algo que siempre está presente en las personas que conforman un equipo extraordinario. Ello es la humildad de reconocer que son parte de algo más grande, saberse parte de algo que excede su individualidad y que los une, que les permite observar la grandeza en otras personas y reconocerla en ellos mismos. Sin lugar a dudas, la humildad es un condimento imprescindible para un equipo extraordinario.

A modo de síntesis, al estar atendiendo constantemente la operación diaria es muy difícil que su empresa se desarrolle ya que la organización requiere de alguien que la dirija, que marque el rumbo a seguir y que facilite la coordinación de acciones en los equipos de trabajo. Un empresario que lidera se encuentra enfocado en la estrategia, en cómo llevar a su empresa hacia un nivel más alto. Un verdadero líder promueve nuevos líderes y para hacer esto es necesario desarrollar ciertas habilidades, entre ellas la confianza y la capacidad de escuchar en forma activa, habilidades que con tiempo, paciencia y entrenamiento se logran desarrollar ya que con tan solo leer y saber de ellas no es suficiente. A la hora de liderar equipos, existen ciertos elementos que caracterizan a un gran equipo y la tarea del líder es promoverlos: un propósito compartido, emociones potenciadoras y humildad entre sus miembros, esto hace a un equipo extraordinario.

Espero que este material sea un aporte de valor a su empresa y que le permita impulsar el crecimiento y desarrollo de sus colaboradores ya que en definitiva una empresa no es más que su gente y solo podrá desarrollarse si las personas que forman parte de la misma se desarrollan también.