Del fútbol a la empresa; una guía para alcanzar resultados extraordinarios
¿Es posible que una experiencia exitosa en el ámbito
futbolístico pueda trasladarse al ámbito empresarial?
A la mayoría de los argentinos nos encanta el futbol, es
algo que vivimos con pasión y que se encuentra muy presente en nuestra cultura,
transmitiéndose de generación en generación. En nosotros estaba latente el
deseo de que nuestra selección Argentina alcance el éxito en la copa del mundo.
Este objetivo se ha perseguido durante décadas y en él han pasado grandes
equipos con extraordinarios futbolistas y entrenadores, el mismo Lionel Messi
ya había disputado cuatro mundiales intentando alcanzar este objetivo que hasta
el momento resultaba esquivo. Hoy finalmente los argentinos podemos estar
felices y disfrutar de haber logrado algo que tanto se anhelaba.
Ahora bien, ante un éxito como este cabe preguntarse: ¿Cómo
lo lograron? ¿Qué hizo diferente este equipo de tantos otros? ¿Acaso será
posible identificar prácticas que puedan trasladarse a otros ámbitos y que
permitan alcanzar resultados extraordinarios?
En el ámbito empresarial desde hace mucho tiempo se llevan a
cabo prácticas que en sus inicios provenían del ámbito deportivo. Hoy es muy
común que en el contexto empresarial se hable de liderazgo, equipos de alto
rendimiento, instancias de entrenamiento y procesos de coaching, todo esto hace
algunas décadas atrás no era tan común como lo es ahora.
Entendiendo que es posible trasladar practicas exitosas del deporte al ámbito empresarial, entonces adentrémonos en observar y analizar esto que llamo “Una guía para alcanzar resultados extraordinarios.”
#1 EL TALENTO ES NECESARIO PERO INSUFICIENTE CUANDO
NO HAY EQUIPO
En el ámbito empresarial es muy común poner el foco y
destinar recursos con el objetivo de seleccionar buenos talentos que tengan
experiencia en el puesto y en la industria, sin embargo no suele ponerse el
mismo foco ni mucho menos destinar importantes recursos en la creación y
desarrollo de equipos que rindan eficazmente, de hecho hay empresas importantes
que pasan años sin llevar a cabo acciones formativas en favor de generar
equipos. Cuando esto es así, lo que se obtiene es un grupo (y no un equipo) que
tiene excelentes talentos individuales pero que no logran accionar
coordinadamente en equipo por lo que se producen incumplimientos, retrabajos,
problemas de comunicación, y que decir de cuando aparecen las luchas de ego y
competencia entre pares.
En el deporte ocurre algo similar, no es extraño ya que en
ambos casos estamos haciendo referencia a una organización humana que requieren
accionar colectivamente para alcanzar objetivos. Pensemos en cuantos equipos
hemos visto pasar en la selección Argentina en los que veíamos jugadores
extraordinarios que brillaban en sus clubes y que sin embargo en la selección
no lograban alcanzar los objetivos propuestos, incluso más, podemos observar
también cuantas veces estos extraordinarios jugadores caían derrotados ante
rivales que a priori parecían inferiores en términos de calidad y performance.
Esto no debería extrañarnos ya que cuando existe en verdad un equipo como base para alcanzar los resultados, tanto los jugadores excepcionales como los que son más terrenales logran sobresalir y tienen mayores herramientas. Este resultado sinérgico es producto de la interacción coordinada y de la colaboración entre pares, es muy diferente a la competencia e incluso rivalidad entre pares. Como se observa en estos casos, el todo es mayor que la suma de las partes ya que en la acción colectiva cada persona obtiene un rendimiento superior.
#2 UN GRUPO SE GENERA EN FORMA ESPONTÁNEA, UN EQUIPO
ES UNA CONSTRUCCIÓN
Para generar un grupo basta con reunir personas, de esa
manera ya se obtiene el grupo en cuestión. En todo grupo existe un vínculo
entre las personas el cual se da por defecto, también existen acciones
individuales que se llevan a cabo en pos de alcanzar los objetivos propuestos y
el cumplimento de ciertas reglas y normas de convivencia que suelen impartirse
por quien conduce al grupo.
Un equipo es algo completamente diferente a lo anterior. Un equipo a diferencia de un grupo, requiere de construcción, desarrollo y consolidación, es decir requiere de una labor para lograr generar ese equipo. Los equipos se sustentan en relaciones de confianza, acciones coordinadas, un propósito en común, valores compartidos, empoderamiento y compromiso.
Patrick Lencioni, experto en el campo la gestión de equipos
señala que los integrantes que forman el equipo en cuestión requieren de tres
virtudes. A esto lo llama “Las tres virtudes de un jugador ideal de equipo”.
Estas son la humildad, el hambre y la empatía.
En la selección Argentina se puede observar que en muchos
jugadores y principalmente en el armador del equipo, me refiero al DT. Lionel
Scaloni estas virtudes están presentes.
Es observable la humildad que presenta el entrenador Scaloni
en sus conferencias de prensa, tanto ante la alegría de un triunfo como ante el
dolor de una derrota. Lo mismo se observa cuando frecuentemente escucha a su
cuerpo técnico durante cada partido. También es notoria la ambición que ha
tenido hasta el momento, primero al tomar el desafío de ser el entrenador del
seleccionado argentino sin haber tenido experiencia previa en este puesto y
luego ante el accionar enfocado en ganar las diferentes competiciones en las
que participo y en especial el mundial de futbol. Finalmente en cuanto a la
empatía, necesaria y fundamental para mantener relaciones interpersonales de
calidad, nuevamente el entrenador muestra esta virtud y en este caso quiero
hacer referencia directa a un hecho ocurrido tras la clasificación del equipo
argentino a las semifinales de la copa de mundo tras vencer al equipo de Países
Bajos, el DT. Scaloni en conferencia de prensa mencionó: “Hoy fue un día de
sufrimiento para mi pueblo. Tendría que ser un día alegre, terminó siendo
triste. Quería mandar un fuerte abrazo al pueblo.” Haciendo referencia
a un fatal accidente ocurrido ese día en su pueblo natal, Pujato.
Como podemos darnos cuenta, la virtud de la humildad es
esencial para todo integrante de un equipo ya que permite lograr una mayor
conexión con el resto de las personas al reconocer que es posible aprender de
todo y de todos, identificando además que uno tiene un punto de vista y no más
que eso, por lo que es posible enriquecerse de la mirada de otra persona e
incluso existe la posibilidad de cambiar de opinión. La contracara de esto es
la arrogancia que impide aprender ya que en la misma la persona considera tener
la razón y/o ser superior a otros por lo que en su accionar niega las
expresiones y puntos de vista ajenos.
En cuanto a la ambición, este es un estado emocional
completamente necesario para todo ser humano que quiera alcanzar metas y
objetivos. Como sabemos, los seres humanos somos seres emocionales y nuestras
acciones se desprenden de los estados emocionales en los que estamos. La
ambición ocupa allí un lugar imprescindible para poder mirar hacia el futuro
anhelando algo que colocaremos en nuestra mente como una meta u objetivo al
cual dirigiremos nuestras acciones. Considero además a este estado emocional
como un recurso a incorporar en nuestra sociedad ya que si pretendemos un mejor
futuro, es necesario que podamos llevar a cabo acciones individuales y
colectivas que tengan el potencial de generar aquel futuro deseado. Muchas
veces se cae en el error de confundir la ambición con la avaricia, de esta
manera se tiende a etiquetar en forma negativa e incluso evitar vivir en un
estado emocional que es completamente necesario para generar un futuro de
mayores posibilidades, logros y satisfacción. Así como la contracara de la
humildad es la arrogancia, en este caso la contracara de la ambición es un
estado de conformidad que conduce inevitablemente hacia la mediocridad.
Finalmente y por ello no menos importante quiero señalar la
relevancia que tiene la virtud de la empatía ya que esta nos permite generar
relaciones interpersonales que sean de calidad y esto nos conduce a
relacionarnos con otras personas en una verdadera conexión emocional. Como
podemos inferir esta conexión emocional es imprescindible en un equipo que
pretenda alcanzar grandes resultados. Por el contrario, cuando se carece de
empatía las personas caen en el egoísmo, en mirarse a sí mismas y esto termina
por destruir a cualquier equipo.
Jim Collins, uno de los consultores más respetados del mundo del management menciona en su libro, Empresas que sobresalen, sobre la importancia de que al autobús de las empresas con éxito suban las personas adecuadas. He aquí una cita que nos resalta la importancia de que en la generación de equipos de trabajo forjemos prácticas que se sustenten en valores y virtudes que sirvan para crear una sólida base sobre la cual sea posible trabajar en pos de alcanzar los resultados esperados.
#3 SENTAR LAS BASES PARA ALCANZAR EL ÉXITO
En el ámbito empresarial es muy común encontrar que las
personas de la organización se encuentran atrapadas en la vorágine del día a
día, en las urgencias y contingencias que hay que resolver, de esta manera se
genera un estado de ánimo que elimina la posibilidad de mirar más allá, de
pensar y darle forma al futuro que se pretende alcanzar, incluso dejando de lado
aquello que resulta importante pero que si no es urgente entonces no es
atendido.
Tanto en la empresa como en el deporte existe lo operativo,
lo táctico y lo estratégico. En lo operativo se encuentra el día a día, es
jugar cada partido. Lo táctico refiere a pensar acciones de corto plazo que
contribuyan a alcanzar los objetivos, en este plano se encuentran los cambios y
ajustes necesarios para aumentar el desempeño. Lo estratégico refiere a las
metas, objetivos y el camino para llegar a ellos, es detenerse a pensar en lo
importante.
En este sentido nuevamente cabe resaltar el trabajo del DT.
Lionel Scaloni junto a su cuerpo técnico. Fue realmente notorio como el equipo
argentino tenía claridad en su estilo de juego y en sus formas (la estrategia),
también los cambios tácticos que se realizaban de partido a partido e incluso
durante el tiempo de juego (la táctica). Todo esto le ofrecía a los jugadores
mayores herramientas para su jugar cada partido (lo operativo).
Alex Ferguson, quien fue entrenador del Manchester United
durante veintisiete años menciona en su libro, Liderazgo, que la
forma en que se define el éxito contribuye al desarrollo de la excelencia de
una organización. Y agrega: “Siempre me preocupé por establecer
objetivos específicos a largo plazo.”
A esto me refiero con sentar las bases para alcanzar el
éxito. Sentar las bases es establecer un rumbo claro al cual dirigirte, sin
esto puedes creer que estas avanzando e incluso pretender acelerar cuando lo
que en realidad sucede es que te encuentras girando alrededor de un circulo.
Para sentar las bases es imprescindible que definas tu estrategia, dentro de
esta se encuentran tus metas, objetivos de largo plazo, como alcanzar estos
objetivos y por supuesto un propósito que le otorgue sentido a aquello que
harás. Una vez definida la estrategia es oportuno darle una bajada táctica y
operativa que te permita para pasar del pensamiento a la acción.
¿Te imaginas lo motivante que puede ser trabajar para hacer
feliz a todo un país?
Este sin lugar a dudas ha sido el gran propósito del equipo
argentino, el cual le aportaba combustible y motivación en los momentos más
adversos. Cuando cumplir una meta aporta valor y contribuye a otras personas se
siente diferente. Esto es un elemento muy poderoso y motivador, no olvides que
los seres humanos somos seres emocionales y sociales. Nadie puede ser feliz por
sí solo.
Quizás estés pensando que en tu caso no eres un jugador de
selección por lo que tu trabajo no te brinda la posibilidad de hacer feliz a
todo un país. Sin embargo permíteme decirte que trabajes en lo que trabajes y
hagas lo que hagas estas generando impacto en otras personas, incluso si no
haces nada, esto también tiene un impacto en otros.
Te animo a que reflexiones acerca de las siguientes preguntas: ¿Para qué haces aquello que haces cada día en tu trabajo? ¿Cuál es la contribución o aporte de valor que genera? ¿Qué impacto tiene en la vida de otras personas? ¿Quiénes se benefician gracias a lo que haces?
#4 COMBINAR JUVENTUD Y EXPERIENCIA
Esta selección argentina logro combinar la experiencia de
jugadores como Lionel Messi y Ángel Di María con la juventud de jugadores como
Julián Álvarez y Enzo Fernández. Esto sin lugar a dudas fue una combinación muy
poderosa que hemos podido observar en diferentes partidos en los que los
jugadores experimentados aportaban carácter, confianza y tranquilidad, y los
jugadores jóvenes aportaban entusiasmo junto con la energía suficiente como
para correr en forma incansable durante todo el encuentro.
A esto también hace referencia Alex Ferguson en su famoso
libro, expresando al respecto: “Los jóvenes infunden un espíritu
fantástico en una organización. Para los jugadores jóvenes no hay nada
imposible e intentarán atravesar una valla de alambre de espino, mientras los
jugadores veteranos intentan encontrar la puerta. La gente joven siempre
conseguirá lo imposible, ya sea en un campo de fútbol, en una empresa o en una
organización importante.”
El exentrenador británico señala también la importancia de
rodear a los jóvenes de figuras que tomen el rol de mentores para ellos. “Para
un joven, saber que tiene un mentor en el que puede confiar y que se preocupa
por él es muy estimulante. El vínculo que se establece entre jugadores es más
natural que el de los entrenadores y los jugadores.”
Esta práctica que tan buenos resultados aporta en el futbol también es extrapolable al mundo empresarial ya que las personas con mayor experiencia pueden aportar sabiduría y serenidad en situaciones que se presentan adversas o desafiantes. Y a la vez los jóvenes pueden aportar mayor creatividad, entusiasmo e iniciativa. Una combinación que bien utilizada puede generar resultados extraordinarios.
#5 PACIENCIA Y PERSEVERANCIA
En tres de los partidos ocurrió algo muy llamativo, el
equipo argentino se puso en ventaja en el marcador por 2-0 y era muy superior a
su rival en cuanto a dominio de juego, incluso continuaba creando ocasiones de
gol pero sin poder ampliar la diferencia. En octavos de final contra Australia
llega el descuento de este equipo en el minuto 77’ agregando suspenso al final
del partido. En el siguiente partido, ya en cuartos de final contra Países
Bajos, Argentina se coloca 2-0 al minuto 73’ y parecía que la ventaja era
definitiva, sin embargo el equipo neerlandés empata el partido haciendo los
goles en los minutos 83’ y 101’. Ya en la instancia final del mundial, en el
partido contra Francia, Argentina nuevamente se coloca 2-0 al minuto 36’ y
jugando en forma muy superior a su rival, sin embargo otra vez le empatan el
partido con dos goles ocurridos en los minutos 80’ y 81’. ¿Qué pensar acerca de
esto? ¿Por qué se genera este suspenso al cierre del partido?
Una vez más quiero citar a Alex Ferguson, que con gran
lucidez comenta en su libro algo que pudiera responder a enigma: “Resulta
muy difícil convencer a espíritus extremadamente competitivos de que es
necesario tener paciencia. Y, sin embargo, muy a menudo nuestras victorias se
conseguían en los últimos minutos, cuando habíamos agotado a nuestros
adversarios. En los partidos —al igual que en la vida— todo se reduce a esperar
las oportunidades y después no dejarlas escapar.”
En esta cita podemos observar la importancia de cultivar
otra gran virtud: la paciencia. Es natural que ante el deseo de ganar el
partido se deje todo desde el inicio, sin embargo es importante reconocer que
un partido de futbol se parece más a una maratón que a una carrera de sprint,
por lo que agotar recursos y energías físicas quedándose sin resto para los
minutos finales puede ser muy riesgoso.
En mi humilde opinión, esto aún es un desafío a continuar
trabajando para el equipo, y estoy seguro que el cuerpo técnico ya ha tomado
este asunto para abordarlo y mejorar en este aspecto. Además es natural que el
deseo de ganar venga acompañado de cierta impaciencia, ahora que el equipo ha
triunfado, cuando vuelvan a entrenarse la serenidad les permitirá hacer esto
consciente para convertirse en un equipo aún más sólido.
Por supuesto que esto no solo se relaciona con el deporte,
en el ámbito empresarial esto también ocurre cuando se lanzan iniciativas de
cambio, acciones de marketing e incluso incorporaciones de personal, estas
iniciativas se lanzan con gran expectativa e impulso, en ocasiones los
resultados no se hacen esperar y los efectos de la acción se ven rápidamente,
lo que conduce a las personas a ir relajándose e incluso confiarse en forma
excesiva hasta que aparecen los primeros llamados de atención.
Junto con la virtud de la paciencia aparece otra que es
igual de importante y en la que el equipo argentino muestra un nivel de
maestría: la perseverancia.
Que decir de jugadores excepcionales como Lionel Messi y
Ángel Di María que con el deseo de ganar un mundial y habiendo jugado varios de
ellos a gran nivel, llegando incluso a instancias finales, la suerte parecía
serles esquiva. Hemos podido observar las lágrimas de Di María y su emoción al
realizar el segundo gol en la final contra Francia. Lágrimas y emoción que
dicen mucho: cuanto costo, acá estoy nuevamente y esta vez vamos a
lograrlo, al fin se nos tiene que dar. Cuantas veces estuvieron tan
cerca y no lograron el objetivo, cuanto han tenido que pasar para que llegue
este gran momento.
En el ámbito empresarial e incluso en la vida misma esto no
ocurre en forma tan diferente, tenemos objetivos y expectativas, lo damos todo
y muchas veces no llegamos al resultado deseado, incluso a veces estamos muy
cerca y por poco no lo logramos. Naturalmente aparece la frustración, el
desánimo y la tristeza. Sin embargo allí está en nosotros como seres humanos la
capacidad de perseverar, de ir nuevamente en pos de alcanzar nuestros objetivos
y sueños, de darlo todo una vez más con la fe de que esta vez lo lograremos.
Esta perseverancia nos hace mejores personas, nos vuelve más resilientes, más
vulnerables e incluso un poquito más sabios.
Como lo expresa Rosabeth Moss Kanter, profesora de la escuela de negocios de Harvard: “A todos nos motivan los comienzos y, por supuesto, nos encantan los finales felices, pero en el medio es donde está el trabajo duro. En el medio, todo puede parecer un fracaso”. A esto hoy se le conoce como la Ley de Kanter.
#6 LIDERAR EN LUGAR DE DIRIGIR
Tanto en el futbol como en el ámbito empresarial con
frecuencia se impone la jerarquía, vemos la figura del director técnico, del
capitán o en la empresa de los directores y gerentes. Como podemos observar, no
todo director técnico, capitán, director de empresa o gerente es líder.
Asimismo cuando esta jerarquía viene acompañada por el liderazgo, las
diferencias son notables.
En estos tiempos es muy común llamar líder a cualquier
persona que tiene un cargo importante, como si el cargo viniese acompañado por
la habilidad para liderar, esto es un grave error. El liderazgo es una
habilidad social, es la capacidad para poder influir positivamente en otras personas
obteniendo un compromiso genuino.
Si bien existen personas que tienen una habilidad innata
para el ejercicio del liderazgo, también es cierto que como toda habilidad esta
es entrenable y se puede desarrollar. Y en esto quiero resaltar al mismo Lionel
Messi quien siempre fue un extraordinario jugador, un fuera de serie, pero no
siempre fue un líder. Hoy se lo ve líder, asumiendo la responsabilidad sin que
le pese, siendo un pilar importante para cada integrante del equipo,
empoderando a sus compañeros y transmitiéndoles confianza. Del mismo modo se
observa el compromiso genuino de cada integrante del equipo para con su líder,
buscando darlo todo y queriendo ayudar para lograr el propósito que tienen en
común.
Que importante es distinguir este asunto, cuantas veces
tanto en el futbol como en el ámbito empresarial se dirige a las personas a
través del estricto cumplimiento de tareas, normas y reglas impuestas,
ejerciendo además un control que en ocasiones resulta tan abrumador para las
personas que prefieren irse de la organización. Puedes dirigir a las personas
mediante órdenes para que hagan aquello que quieres, pero no puedes lograr que
den lo mejor de sí, no puedes obtener su compromiso en forma genuina por medio
del modelo de mando y control. Solo es posible obtener el compromiso genuino de
las personas y lograr que den lo mejor de sí cuando te conviertes en líder,
cuando esto ocurre las personas no estarán cumpliendo tus ordenes, estarán
ayudándote a ganar y alcanzar los propósitos que tienen en común.
A modo de síntesis, generar un equipo ganador es un desafío mayúsculo, pero sin este no es posible alcanzar resultados extraordinarios. En general requiere de un cambio cultural que comienza por uno mismo, por cambiar nuestros propios preconceptos, creencias y hábitos. De esta nueva concepción emerge una nueva manera de liderar, generando un entorno saludable para crear, desarrollar y consolidar un equipo, diseñando un ecosistema con valores compartidos, estados emocionales positivos que impulsen las acciones colectivas en pos de alcanzar los propósitos que se tienen en común y logrando que cada persona en verdad quiera pertenecer al equipo, dando lo mejor de sí y comprometiéndose en forma genuina para ayudar al equipo a ganar.