Solo 2 de cada 10 colaboradores están comprometidos con su empresa… ¿y el resto?
Desde hace tiempo sabemos que los niveles de compromiso en los
colaboradores coinciden con los niveles de desempeño y eficacia en los mismos,
sin embargo existen dos problemas latentes. Por un lado, en las mediciones que
se realizan durante cada año, los niveles de compromiso resultan decepcionantes.
En el último reporte realizado por la consultora Gallup podemos observar que
tan solo el 23% de los colaboradores se encuentran comprometidos con su
organización. Por otro lado, también nos encontramos con el problema de que
muchos líderes confunden colaboradores eficientes y cumplidores con personas
comprometidas.
Es por este motivo que se vuelve fundamental analizar el fenómeno del
compromiso a nivel organizacional, identificando problemáticas, oportunidades
de mejora y en especial, formular estrategias que permitan aumentar los niveles
de compromiso de los colaboradores tomando en cuenta un factor determinante en
la actualidad, que es la diversidad multigeneracional, algo que la gran mayoría
de las empresas tiene presente.
Partiendo del análisis del reporte “State of the Global Workplace” de 2024
que se realiza de manera sistemática en todo el mundo por parte de la
consultora Gallup, podemos encontrar que a nivel global solo el 23% de los colaboradores
se encuentran comprometidos con la empresa, y que un 15% se encuentra
mentalmente desconectado. Si solo analizamos la región de Latinoamérica,
podemos encontrar que el 32% de los colaboradores se encuentran comprometidos y
un 10% se encuentra mentalmente desconectado. Ahora bien, si dentro de esta
región, observamos a Argentina en particular, encontramos que solo el 24% de
los colaboradores se encuentran comprometidos con su lugar de trabajo.
Estas cifras resultan decepcionantes y deberían activar todas las alarmas
ya que es evidente que no podremos alcanzar grandes resultados con personas que
no están comprometidas con la organización. A su vez, si solo medimos compromiso
en los niveles gerenciales sigue siendo igualmente preocupante, ya que según
los datos del reporte global, solo el 30% de los gerentes se encuentran comprometidos
con su organización.
De cada 10 colaboradores, tan solo 2 o 3 personas en el mejor de los casos se
encuentran comprometidas. ¿Qué podemos
esperar de una organización con estas características? Naturalmente, solo
podemos esperar inercia, en otras palabras, nos estaremos encontrando con
trabajadores ejecutando tareas en forma automática, cumpliendo objetivos
complacientes e incumpliendo aquellas metas que resulten desafiantes, buscando
culpables y emitiendo quejas o justificaciones de porque las cosas no resultan,
e incluso más, renunciando a sus trabajos en forma recurrente, lo que aumenta
los niveles de rotación, o tal vez peor que eso, quedándose en sus trabajos a modo
de resignación pero desconectando mentalmente de ellos. ¿Podemos alcanzar grandes resultados así? La respuesta se vuelve
evidente.
Necesitamos hacer algo al respecto para aumentar los niveles de compromiso.
Y para empezar, debemos aclarar algo, son muchos los líderes que confunden
colaboradores eficientes y cumplidores con personas comprometidas, y este es un
error que no podemos darnos el lujo de cometer.
Cuando hablamos de compromiso, estamos haciendo referencia a un elemento
central de lo que en gestión de capital humano llamamos “competencias”. Al
hablar de una persona competente estamos señalando que dicha persona cuenta con
conocimientos, habilidades y la actitud necesaria para realizar algo
determinado. El conocimiento se puede aprender y la habilidad se puede
desarrollar por medio de la experiencia, sin embargo, la actitud solo dependerá
de la relación emocional entre el individuo y su contexto. En este sentido,
podemos referirnos a una persona en la que observamos una actitud de
compromiso. Sin embargo, existen tres categorías diferentes a analizar.
Una persona puede estar comprometida con su trabajo o profesión, con su
líder y en tercer lugar, con la organización. Y no necesariamente estas
categorías van de la mano unas con otras.
En efecto, un sujeto puede tener un vínculo emocional activo con su trabajo
o profesión, porque le motiva e incluso hasta le apasiona desempeñarse en el
puesto en el que se encuentra, en este caso la persona estará comprometida con
su labor. Al mismo tiempo, puede tener una relación de cercanía y confianza con
su líder —vínculo emocional activo— y por ende, estará comprometida con su
líder. Finalmente, la persona puede conectar con el propósito de la
organización y con sus valores, además de sentir pertenencia al grupo de
trabajo, en tal sentido tendrá un vínculo emocional activo con la empresa.
Ahora bien, también puede darse el caso —y de hecho se observa con frecuencia— que
un individuo este comprometido con su labor pero no con su líder, y mucho menos
con la organización. Este es el caso de personas con buen desempeño que deciden
renunciar con la expectativa de encontrar un trabajo en el que puedan conectar
emocionalmente con sus líderes y con la cultura de la organización. ¿Resulta familiar?
Cuando hablamos de compromiso, debemos tomarnos las cosas en serio ya que no
se trata de algo menor. Esto responde a un abordaje en el que tanto el
colaborador, como su líder y en especial, la cultura organizacional se
encuentran presentes. También requerimos tomar en cuenta las diferencias
generacionales, comprendiendo que cada generación infiere el mundo de manera
particular dado el contexto en el que tuvo la oportunidad de crecer y
desarrollarse como sujeto. La época es parte de quienes somos, y esto hoy
podemos afirmarlo a partir de numerosas investigaciones en neurociencias que
demuestran como el contexto moldea nuestra mente y cerebro. Gran parte de
nuestro carácter, e incluso de nuestras motivaciones se encuentran
condicionados por el medioambiente, es decir, por la época, contexto, normas y
costumbres.
Debemos considerar como las diferentes generaciones responden en forma particular
a determinados estímulos dado su contexto sociocultural.
Generación baby boomers
Los baby boomers nacieron entre 1946 y 1964. Esta generación valora la
estabilidad, la seguridad, la familia y aquello que resulte predecible y
perdurable en el tiempo. Existe un dicho popular para esta generación: “Lo
principal es tener salud y trabajo”, señalando que si se tiene salud para uno
mismo y para la familia, y además un trabajo estable, entonces las cosas están
yendo bien. ¿Qué aumenta los niveles de
compromiso en esta generación? Las condiciones de seguridad y estabilidad. Es
por este motivo que cualquier empresa que les proporcione seguridad y
estabilidad se estará ganando el compromiso de estos trabajadores.
Generación X
La generación X corresponde al conjunto de personas nacidas entre 1965 y
1980. Tienen una fuerte valoración por el trabajo, aspiran a hacer carrera y
alcanzar puestos de dirección en empresas, persiguen el progreso, les gusta
consumir y poseer nuevas adquisiciones. Es una generación que suele separar el
aspecto profesional del personal, buscando un equilibrio entre ambos. Quienes
llegan a ocupar puestos de dirección suelen impulsar acciones de work-life
balance en la empresa, es decir, aquellas acciones que promueven el equilibrio
entre la vida laboral y la vida personal, algo que no estuvo presente en sus
padres. ¿Qué aumenta los niveles de
compromiso en esta generación? Sin lugar a dudas, el reconocimiento y las
oportunidades de crecimiento profesional junto con aquellas acciones que
mejoran la calidad de vida de la persona y su entorno familiar.
Generación millennials
Las personas de la generación millennials nacieron entre 1981 y 1996. Su
adolescencia transcurrió en el marco de importantes cambios que se estaban
produciendo en el mundo, avances en la tecnología e internet, así como también
grandes crisis. Entre estas podemos recordar la crisis económica de 1994 en
México, la crisis de 2001 en Argentina y la crisis financiera internacional de
2008. Durante esta época, el mundo en general —y en particular el sector
empresarial— comenzó a hacer alusión a un entorno VICA, acrónimo que refiere a
“volátil, incierto, complejo y ambiguo”.
Generaron una revolución a partir de comenzar a demandar a las empresas
algo más que un buen salario y condiciones de trabajo adecuadas; ahora el
trabajo debía despertar su motivación, y para esto tener seguridad laboral y
oportunidades de crecimiento ya no era suficiente. Demandan poder disfrutar de
su trabajo y participar en equipos que los estimulen a aprender constantemente.
En otras palabras, la motivación pasó de estar afuera —en incentivos y
beneficios— a estar adentro a través de reconocimientos y oportunidades para
disfrutar del trabajo y hacer dentro de la organización aquello que tanto les
apasiona. Su principal característica es preferir la experiencia por sobre la
propiedad y lo material.
¿Qué aumenta los niveles de compromiso en esta generación? Esta generación
tiene una fuerte valoración por vivir experiencias que les resulten
significativas y apasionantes, y les generen un gran disfrute y satisfacción.
Se mueven por sus emociones y su motivación no es material, sino “existencial”.
Los millennials ya no trabajan solo por un buen salario y condiciones de
trabajo adecuadas. Además de esto, demandan un propósito que le otorgue sentido
a lo que hacen.
Generación Z
Los integrantes de la generación Z o centennials nacieron entre 1997 y
2009. Se hace referencia a una generación de nativos digitales. Esta generación
viene a poner todo en cuestionamiento, al ser nativos digitales, es decir, al
haber nacido y crecido bajo la influencia de internet, han adoptado lo que se
conoce como una mentalidad knowmad, neologismo que combina las palabras know
—conocer— y nomad —nómada—. Esto hace que quieran ser trabajadores del
conocimiento y hacerlo en condiciones de flexibilidad y libertad. Todo esto
trae importantes cambios en las reglas del juego, ya que difieren de la
valoración que hacían los baby boomers y la generación X respecto del trabajo
como “algo estable”. Los centennials pretenden dar rienda suelta a su creatividad,
utilizar la tecnología y ser libres. Son ambiciosos, se plantean objetivos y
buscan los recursos para llevarlos a cabo. Tienen consciencia respecto de las
enormes posibilidades a las que pueden acceder a partir de un mundo global e
hiperconectado, por lo que no temen dejar sus trabajos y seguir su rumbo.
¿Qué aumenta los niveles de compromiso en esta generación? La flexibilidad
laboral y los continuos cambios forman parte de su mentalidad, por lo que estos
jóvenes tienden a involucrarse con dedicación y compromiso cuando la
organización está alineada a sus valores y les ofrecen condiciones de
flexibilidad y libertad junto con metas y objetivos que no solo benefician a la
empresa, sino que también se encuentran vinculados a sus aspiraciones personales.
A partir de lo expuesto es posible identificar que el problema de la falta
de compromiso radica en que no existe un vínculo emocional activo entre la
persona y su puesto de trabajo, su líder o la cultura organizacional. Pudiendo
existir déficit en una o varias de las categorías señaladas.
Habiendo comprendido esto podemos hacer algo al respecto. Existen infinidad
de estrategias y acciones posibles, por mencionar solo algunas, es posible
determinar factores motivacionales en forma segmentada de acuerdo a perfiles
generacionales, generar acciones culturales orientadas al bienestar y el
desarrollo de las personas, entrenar a los jefes para que se conviertan en
líderes efectivos y a los grupos para que se transformen en equipos con un alto
sentido de pertenencia. Ahora bien, debemos partir por algo esencial, necesitamos
dejar de considerar a las personas como “recursos humanos” o “fuerza laboral”
para empezar a verlos como lo que son, seres humanos. Así como las empresas
buscan frecuentemente la manera de atraer y fidelizar a sus clientes, también es
momento de llevar a cabo acciones que tengan el potencial de atraer y fidelizar
a los clientes internos o colaboradores.
Que sigamos observando niveles de compromiso que caen por el piso, renuncias o personas desvinculadas mentalmente de la organización que solo se quedan dentro de la empresa por resignación depende de las acciones que la misma organización a través de sus líderes lleven a cabo. El cambio puede ser significativo y desafiante pero el futuro de la organización está en juego ya que sin compromiso no podemos esperar un nivel de desempeño óptimo, ni mucho menos grandes resultados.