Workshop Líder-Coach: Un modelo para el Liderazgo y el Coaching Organizacional
Disertarte: Lic. Oscar Anzorena (Master Coach Ontológico Profesional por AACOP / FICOP)
El liderazgo implica generar ámbitos laborales que posibiliten el despliegue del potencial personal y organizacional. Significa convocar y motivar para el logro de los objetivos propuestos y generar los estados emocionales necesarios a nivel de las personas y los equipos, creando confianza y compromiso para que las acciones puedan suceder.
Reseña de Líder-Coach: Un modelo para el Liderazgo y el Coaching Organizacional. Oscar Anzorena. Granica 2019
El liderazgo se sustenta en la autoridad personal y profesional, no en el poder de la jerarquía organizacional. Quien lidera debe simbolizar los valores que sustenta y debe convocar a los demás a partir de sus actitudes y comportamientos. Es desde este lugar de coherencia entre el decir y el hacer que los líderes construyen la autoridad que, esencialmente, le es otorgada por las otras personas.
La función formal de conducción no implica de por sí liderazgo. Se puede conducir o ser jefe sin desempeñar el rol de liderazgo, y también se puede ejercer el liderazgo sin poseer la función de conducción.
Cuando se conduce en función de asignar y controlar tareas específicas lo importante es establecer la obediencia y la disciplina. Por el contrario, cuando se lidera con el propósito de movilizar el conocimiento colectivo el objetivo es que todos los integrantes aporten no solo sus saberes y habilidades, sino también su compromiso y capacidad de innovación en los procesos de trabajo. En estos casos ya no es funcional el control externo, sino que lo que se requiere es que las personas estén imbuidas del espíritu del equipo, comprometidas con los objetivos a cumplir, motivadas con las tareas a realizar, y que asuman la ética de la responsabilidad por los resultados. Si esto es así, lo que surge es el autocontrol, la autorregulación y la responsabilidad personal.
En los nuevos estilos de gestión la tarea central de quien conduce no está en dar órdenes y reclamar obediencia, sino en transferir poder (empowerment) para que cada uno pueda aportar su capacidad y conocimiento, generando valor en la tarea.
Ejercer la función de conducción desde el liderazgo implica generar ámbitos laborales que posibiliten el despliegue del potencial personal y organizacional. Significa convocar y motivar para el logro de los objetivos propuestos y generar los estados emocionales necesarios a nivel de las personas y los equipos, creando confianza y compromiso para que las acciones puedan suceder. Para esto, quien lidera debe incorporar las competencias de un coach, en el sentido de que debe poseer las habilidades y las destrezas que le posibiliten acompañar y facilitar el desarrollo de las personas con las que trabaja.